Bajo el título de ‘Munira, Antología Poética de Pilar Quirosa-Cheyrouze’  el Instituto de Estudios Almerienses (IEA), del que fue miembro la poetisa almeriense, ha visto la luz menos de un año después de la desaparición de la creadora y activista cultural almeriense.
En la presentación que ha tenido lugar en la Fundación Unicaja en un acto en el que han participado su “compañero de vida”, Digo Cara, su madre y su hermano el historiador Rafael Quirosa ha supuesto un encuentro con muchos amigos y compañeros de verso de la creadora almeriense, no en vano la selección la han realizado María Dolores García de Madariaga, Juan José Ceba  y Virginia Fernández Collado.
En el acto de presentación hubo un número musical con el piano de Pablo Mazuecos y la soprano, Mayte Ordaz, quienes ‘iluminaron’ el salón de actos, haciendo referencia al vocablo del título que en árabe significa justo eso: iluminar
El director del IEA, Francisco Alonso agradeció la presencia de familiares y amigos y determinó que esa edición suponía un «acto de amor y justicia” que se suman a los que se realizaron el pasado año en la Feria del Libro y en las Tardes del IEA..
Por su parte, María Dolores García de Madariaga se ha mostrado agradecida de poder coordinar esta antología porque está dedicada a “mi gran amiga y compañera del IEA desde 1999”. Además, ha agradecido a familiares, amigos, bibliotecas públicas, instituciones y personal del IEA por los datos facilitados sobre Pilar.
La selección de poemas de toda su trayectoria con más de 20 poemarios y plaquetas suponen la memoria de todos ellos. En él según informa el IEA  se recoge su anhelo, su pasión de saber, su insaciable curiosidad y modernidad fecundadoras, constituyen los fundamentos de su propio universo.
Pilar fue afinando, en su poesía, la forma, sus matices y lo eterno de la fugacidad. El verso liberado es ya la forma natural en que su alma se agolpa en la garganta, cada día, e irrumpe con la fuerza que le afirma en la tierra.
Pareciera imposible tanto mar contenido en tan pequeño continente, tanto aroma del alma aquí guardado, como una dádiva sobreviviendo al tiempo y sus cenizas.