La cuestión es en medio de la vía qué hacer, en momentos de espera, que puedan contribuir a la llamada de atención y alimento de los demás seres que pasan o están. Sentirnos útiles por unos minutos, o incluso medias horas, porque no es fácil pasar el trabo de la espera, especialmente sin acción alguna, solo rotando dentro del cerebro la idea de lo recién ocurrido o la ventura de lo que va a ocurrir de seguido. Por eso la acción de ímpetu o de sosiego es lo mejor para ese trance o circunstancias, así, han pensado al menos estos dos, que digo dos tres, trece… Bueno los personajes que ahí están entre esas dos ventanas a cielo abierto.