Sorprende el domingo 22 de marzo con la muerte de Josele Heredia, el padre de Niño Josele, el guitarrista avenido al jazz. Su progenitor, que padecía las secuelas de un ictus desde hace cinco años ha perdido la vida, según información pronta por Twiter del alcalde de la ciudad, Ramón Fernández Pacheco, como vecino que era del barrio de Pescadería, también ha mostrado sus condolencias la presidenta del Parlamento de Andalucía, la almeriense Marta Bosquet, aficionada bailaora y cercana al artista.
Josele Heredia nació en Adra hace 70 años, primo por línea materna de José Fernández Tomatito, despertó pronto y naturalmente a la afición flamenca: el cante y el toque, con catorce años actuó por primera vez en público en el Concurso Nacional de Berja, yendo desde los 18 años a la ruta de Mallorca, donde tantos flamencos y trabajadores en general de Almería pasaban el estío ganando la vida.
Instalado con su familia desde los diez años en el barrio de Pescadería, de ahí partió con sus hermanos Antonio y Juan para presentar varios espectáculos flamencos que entre ellos desarrollaban y que dió lugar a un disco en el año 1969 ‘Los Hermanos Heredia’; guitarrista de acompañamiento, ha tocado a cantaores gitanos principalmente Chocolate, Lebrijano o Remedios Amaya… Y se ha acompañado a la vez que cantaba ante público, en muchas actuaciones propias.
Padre del reputado guitarrista Niño Josele y de la cantaora Zoraima, con esta última montó un espectáculo que estuvo en el Festival Flamenco de Almería hace unos años y que tuvo regular trascendencia.
En su vida y por sus contactos actuó con artistas de distinta talla en lugares tan distantes como varias ciudades de Alemania, en Tahití o Australia, según destaca en el libro ‘Semblanzas’ Marcos Escánez.
De hecho hace tres lustros en un encuentro internacional de músicos gitanos representó a España en un espectáculo multitudinario junto a la Ópera de Sídney .
Su labor de divulgador del flamenco la alentó en un principio en el barrio de El Puche, en los noventa, con la Asociación Promoción Gitana de Almería -junto al malogrado bailaor y familiar suyo Antonio Torres El Colorín-, y la retomó en esta última década en Pescadería con la Asociación Mesón Gitano, justo antes de padecer el ictus.
Influyente como El Negrillo en los inicios de su propio hijo y de Tomatito, ambos guitarristas de gran predicamento y éxito fueron quienes fomentaron el primer homenaje en su honor que finalmente montó la asociación Entre Flamencos del Puerto, desarrollado en el Auditorio Maestro Padilla en 2015, lo que se repitió en 2016 donde el propio Josele, con medio cuerpo paralizado, interpretó un cante por soleá (a lo que corresponde la foto de Jesús Amat).
Con una voluntad de hierro tras el golpe a su motricidad y su habla Josele volvió a conducir su mítico Mercedes blanco, a andar con su varica, a conversar en las tardes solariegas de la calle Botalón como siempre había hecho, cuando en los años ochenta criaba a sus hijos, salía con su guitarra y pasaba las tardes tras venir de los mercaíllos de intentar colocar las prendas en las que había ‘empleao’ como tantos otros artistas del género flamenco.
Este marzo la debilidad se ha llevado por delante a este cantaor y guitarrista férreo en las formas de decir y de pulsar, y muy afable y dicharachero en las de departir. No verá en vida un nuevo homenaje, ni sorprendentemente aparecerá por una esquina su Mercedes blanco con él al mando y su parentela dentro, ni se podrá esforzar en sacar el cante con siglos de herrumbre, patinándolo de un nuevo brillo. Descanse en paz José María Heredia Torres, Josele padre.

Luis García Yepes