Llegados había la posibilidad de deleitarse. La observación de la magnificencia decorativa y útil de los que trabajaron diez siglos atrás, una broma de tiempo, puede a veces sorprender, por el ingenio con la carencia de materiales o de conocimiento de sus usos y fusiones y posibilidades, con las limitaciones del tiempo, pero a la par con el gusto por la riqueza vistosa para agradar la vida cotidiana, es posible allí, ante la mirada de lo antiguo encontrar el asombro.
Como el chico o la chica de hoy, puesta ante la posibilidad de manosear la materia, coger unos fundamentos y escuchar una explicación que es muy somera, dar un impulso a una artesanía que suponía en desuso y que ala cabo, para su asombro, le muestra algo que mismamente encarado al sol puede coger cierta resistencia y perdurabilidad; puede ser un ensayo que también resulte despertar el asombro. Llegado el momento entre ver y hacer depende del lugar y las ganas y el motivo de la convocatoria, que es lo que traza la línea de todo.