Es para entrar y ver, no hay nada que sortear en medio, porque para eso se constituyó así: diáfana y amparada  por escenas que a cuerpo vivo se nos plantean detrás de los cristales, no como en esos espacios muertos que llaman museos y que cobran vida real por los que los transitan. Detrás de cada cuadrángulo, en cada cubículo en nuestra galería hay vida, a veces también ocupando el espacio diáfano y de tránsito que hemos referido como si no fuera parte de ella, pero que miren por dónde, ayer se convirtió en el centro de atención o de atracción. Ellos amarrados a sus ‘caenas’, retozones y serenos, un poco hipando, y él amarrado a su móvil, pertrechado de armadura defendiendo su quehacer. Bien mirado, estaban esperando por allí, a que llegáramos nosotros, y como no haciéndoles caso: no les sacamos de sus asuntos pero les robamos ‘el alma’. Pasar por la galería, es mirar, y ser visto. Feliz día de compras.