Niños y adultos aprenden ejercicios circenses en Almería

Ordenadamente, suficientemente espaciados, colocan sus pequeños pies sobre la cinta elástica ante la observación del instructor que les ayuda junto a algún padre, luego siguen avanzando semisueltos. Casi sobre ellos, en el trapecio Samuel logra sentarse, soltar las manos, escurrirse hacia atrás y, con ayuda, descolgar su cabeza quedando pendido de las corvas y ahí: saludar. Él, Carlos, Elia… Cada tarde de viernes se convierten en artistas del equilibrio y la contorsión, acuden a ‘circomotricidad’ en ‘Funámbula’, la asociación que hace dos años fundaron seis de los miembros de ‘Malabarítmo’ y donde niños y adultos aprenden las técnicas de los números aéreos, de rolabola, pasarelas, equilibrios, malabares, zancos, rueda cyr o combas. El maravilloso mundo del circo que decían los presentadores de antaño.
En una nave del Polígono San Carlos, donde hubo un lavadero de coches, se fundó esta se accede por una puerta ‘pegaso’ listada en celeste y amarillo. No es la carpa de circo el interior pero penden constantes los trapecios, el aro, las telas. En un estante con las muescas para los cuellos se acogen las mazas multicolores, en unas cajoneras estándares de plástico las bolas de cuero, las pulidas de contac, unos pañolitos como de seda, todo eso irá cobrando vida. Corona el estante una silueta roja de elefante recortada en cartón, el único animal de un tipo de circo que no los usa.
Los niños ‘juegan’ mientras unas madres en un sofá confidencian y varios padres comparten con sus niños este aprendizaje iniciático que ‘imparten’ David Vila y Pablo Hidalgo, este a su vez autor de las tablas de equilibrio sobre las que los niños adquieren destreza, después de haberse descolgado, andado, tirado en las colchonetas y jugado al fin con los pañuelos que suspende en el aire un ventilador.

Desmontar

En un momento se les recuerda a los padres que el jueves hay una actividad, se entiende que extraordinaria. Mientras los hijos desmontan ya ha pasado la hora, pero no hay prisa, una alfombrilla de ‘gomaeva’ y los adultos amontonan al fondo las mullidas colchonetas. En esta actividad quedan sin uso el andamio, el lazo y el escenario centrado en la hermosa nave.
Llega el presidente, Iván Bernal y se arrellogan otros socios, algunos fundadores, de los seis que a escote en octubre de 2017 pusieron varios meses los 1.200 euros que cuesta la mensualidad de lo que hoy es ‘Funámbola’, todos provenientes de aquel conocido grupo de malabaristas que en semanas culturales, fiestas, actividades de Los Escullos presentaban sus ágiles movimientos incluso con elementos de fuego: ‘Malabarítmo’.
Con este proyecto han crecido y amplificado, ahora son unos treinta socios adultos, cada uno con su aprecio especial por el equilibrio, las pasarelas o el monociclo, muchos por los aéreos porque propician estar en forma físicamente. También algunos hacen números de clown especialmente para las galas, dos, que han realizado para presentar sus progresos al gran público; en la primera, por marzo de 2019 fue tal el éxito que provocó la decepción de más de 200 personas, incluidos niños, que quedaron a las puertas, el local no tenía más capacidad, lo que remedaron en la de junio, con dos pases.

Sin lucro y con ‘sus cosas’

‘Funámbola’ es “una asociación sin ánimo de lucro ni de que perder dinero” asegura el presidente quien detalla el tipo de participación como socio particular con cuota de 23 euros, la pareja diez más y una familia 38, sean los miembros que sean, en su caso son cinco. El perfil es muy variado, incluso han participado los chicos que hacen los ‘trucos’ en los semáforos, y la formación y oficios muy distintas, los niños son más de una docena.
Los grupos estables son el de los pequeños de 2 a 5 años que ocupa la sala, el de escuela de circo de los miércoles de 6 a 12 años y los exitosos talleres de aéreo para adultos, martes y sábados. Después cada socio llega a este espacio a practicar ‘sus cosas’, Iván y Pablo hacen una exhibición de rueda Cyr, en el momento en que se han ido los padres con los infantes, Álvaro Contreras, otro de los directivos, no coge en este encuentro la esfera de equilibrio, su especialidad, el gran elemento bermellón, que resalta sobre el pavimento azul en esta escuela de ‘Nuevo Circo’, en el número 19 de la calle Montenegro, donde vive el también llamado ’Mayor espectáculo del mundo’.

Un guiñol por Navidad

Esta Navidad, y para rematar el año 2019, la asociación Funámbola ha organizado un serial de actividades para acercarse al gran público, de esta forma el viernes 27 de diciembre de 18.00 a 20.00 horas se organiza un curso de Acrobacias impartido por Mohamed Keita con precio a 15 y 10 euros según se sea o no socio. El sábado 28 de diciembre de 11.00 a 13.00 horas el mismo especialista impartirá el curso Circo en Familia con idénticos precios, y ya para el gran público, el domingo 28 desde las cinco de la tarde habrá jornada de puertas abiertas en su nave y a las 18.30 horas se pondrá en escena, con su guiñol y muñecos la conocida obra navideña ‘El Cascanueces’.