Me regalaron por el cumple el libro del autor de tu ciudad ‘Estuvimos tan cerca’, que en prosa dice tanto de lo que nos pasó hace años, y ahora es un resquicio de la Pascua, gracias por llamar y feliz año también para ti y los tuyos; te ha cogido ‘tomao’, en el bar, con los colegas, ahora en vísperas de que se vaya a tomar el agua de las exequias este 2022 que tenía ese número tan bonito (me dijiste por el chat del Face el año pasado por estas mismas fechas). ¡Brinda! con ese vino que tanto nos gustaba y que donde estas, y desde donde me llamas, sé que te ponen. Al volver, también lo sé, si van dando los postres (lo que supongo por la hora en que me andas diciendo esto de que el año que viene…) te vas a encontrar de pronto a Cortés y a Segura dándole por ese ritmo entre abandolao parao y de tangos pencones a unas letras de guasa y medio mala follá que también cuadran en estas fechas, y como quizá llegues a tiempo, cuando los coñás y los anises, antes de los combinados, todos a voz templá, ahí, sobre el suelo de terrazo y las servilletas arrugás, mirando al techo de las telarañas, les haréis el coro: «María María, ven acá corriendo…» Y en un momento se acabará la fiesta porque tenéis que ir a casa. Y, vuelvo a decirte ¡ahí!, en ese sitio tan acogedor se quedarán vuestros desechos en el suelo y las mesas y vuestros cantes en la rejilla de respiración de la cocina, y María y Paco para acabarlo todo. ¡Felicítales en mi nombre! Es tiempo de eso, y les recuerdo mucho.