En el mismo sitio, y no a la misma hora, no es esto una de las hartibles sevillanas que tanto gustaban en los ochenta-noventa. Hartible tampoco es una palabra de esta latitud, pero a lo que vamos: En el mismo sitio y con el mismo tiempo este de estreno, de bichos volanderos, plantas esculturalmente emisoras de alergias, alegrías de estío, músicas de primavera, digámoslo ya, y sones y esfuerzos últimos cuando el cuerpo se afloja, en el mismo sitio, que se ha rehecho a ritmo vertiginoso para cada hito de calendario (hito si es una palabra nuestra) se han ido sucediendo los hechos reseñables o entrañables o novedosos y asaltantes a nuestros sentidos, en un tris (¡vaya!). Estamos en el ‘Abril de aguas mil’, pero eso es solo un refrán de todas las latitudes sonoras y esforzadas. ¡Que suene la música!