La provincia celebra el 27 de septiembre con la ocupación más baja de los últimos 20 años

Con un parque de camas estable desde hace casi un lustro, que ronda en costa las 30.000, Almería cierra el peor verano desde hace más de dos décadas. Atrás quedaron los datos del 97% de ocupación en agosto, y más del 90 en julio con el anticipo de un junio festivo y un septiembre con las grandes llegadas de singles y europeos de avanzada edad. El Covid-19 se ha cargado todo ese entramado de cifras y ha dejado la estadística en menos de un 40% de ocupación en un julio y agosto en que el turismo nacional ha sido el que ha asomado porque es el que ha podido asomar.
La pandemia, sus imposiciones de porcentaje de ocupación, de cuidados y restricciones en las zonas comunes de las hospederías, de limpieza e higenización, junto al miedo personal por la salud y el retraimiento por la crisis económica sobreviniente, ha mermado también la movilidad en este estío. Se ha dado, eso sí, un nuevo perfil de forma de viajar, con un nuevo modelo: la petición a agencias de chalets con grandes piscinas y cocinas. Todo el Levante: de San Miguel de Cabo de Gata a Pulpí ha tenido una gran ocupación en alquileres profesionales u ocasionales de casonas no adosadas para turismo de convivientes (reales u ocasionales) que han hecho gran vida en sus dependencias.
Agosto ha tenido un cierre paupérrimo, la cifra de no llegar al 30% de media se debe a que Roquetas, con el mayor parque de camas costeras de la provincia (14.461) no ha tenido abiertos ni la mitad de sus establecimientos, no así ha ocurrido en las hospederías del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar que han llegado al 90% en el gran mes veraniego, siendo aquí muy superior el parque de apartamentos al de hoteles u hostales. Con todo, el cierre de agosto ha sido una caída empicado, hasta un simple 17,5% de ocupación, Lo que en la capital, que cuenta con 4.405 camas, tiene su justificación en no haberse celebrado la Feria de Almería, punto de inflexión siempre para el remate del mes turístico por excelencia.
Con la nueva ‘psicología del Covid’ el turismo rural, que en toda la geografía provincial era casi una anécdota, ha visto crecer sus adeptos, ocupándose en todo el estío hasta el 75% los alojamientos regularizados que se concentran especialmente en La Alpujarra, Almanzora y Los Vélez, así lo reconoce la Asociación de Hostelería de Almería.

Que sí, que no

La tónica general para los establecimientos hoteleros ha sido el de mucha más gestión y trabajo para unos resultados irrisorios. La contratación y cancelación por parte de los usuarios ha sido una práctica que ha alcanzado en algunos casos hasta el 40% de operaciones, hacer y deshacer en las recepciones y contabilizadores de gestión ha sido el trabajo más arduo de los recepcionistas, junto a intentar mantener orden y concierto a la llegada y salida de turistas.

Se celebrará pues este 2020 poco este 27 de septiembre, acabado climatológicamente el verano, como Día Internacional del Turismo, que se decretó en 1979 por la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo; poco hay que celebrar a la vista de los resultados, y poco parece que se aventura a la previsión de un invierno repuntado de contagios por covid-19.
El turismo ha sido uno de los sectores más afectados por esta pandemia ante la que ningún país ha quedado ileso, con restricciones en los viajes y una caída repentina de la demanda de los consumidores que ha provocado un desplome sin precedentes del número de turistas internacionales.
En España, repartido lo que fue el mando único de control de la alarma sanitaria por covid, muestra hoy una asimetría de restricciones y cuarentenas. El verano ya acabado presenta una Andalucía con sus los locales de ocio nocturno cerrados a cal y canto.
Se avista pues un invierno 2020, que dará a las claras sus datos globales tras Navidad en un año en que a la riqueza patria no va a aportar ni a la mitad de lo que venía suponiendo el sector: un 13% del PIB.
La base, muy explotada en Almería: hoteles, restaurantes y locales de ocio nocturno, junto a la oferta complementaria y aledaña desde el sector del taxi a los centros de actividades acuáticas ven cerrarse un septiembre con arena en los bolsillos. Un milagro cambiaría todo para las fechas que aún nos restan en el año siempre estuvieron señaladas en el calendario patrio como hitos, a saber: El Pilar, Los Santos, La Constitución y La Purísima. ¡Santiago y Cierra España! Que se fue acuñando como dicho popular y arenga de poderío, hoy el Covid-19 sin banderas y sin fronteras, será el que marque este trío de meses que se llaman de otoño y nos pondrá a las puertas de un nuevo año para olvidar el precedente.

Luis García Yepes