Una muerte más al comercio de la prensa impresa, como se ha conocido siempre, el Kiosco de prensa de la Plaza del Zapillo que en sus más de cuarenta años de servicio ha estado en unas épocas encarando a la Avenida Cabo de Gata y la parada de Autobús y otros hacia la calle Tejar, ha dejado de existir tras más de un año de dejar de servir. Después del último concesionario nadie se quiso hacer cargo, como ha ocurrido con tantos en varios barrios incluso con más de tres de la decena que había en el Paseo de Almería.
La planta en peralte del espacio que ocupó el establecimiento de concesión administrativa por el Ayuntamiento para servir en exclusiva prensa diaria, semanal y especializada -puesto que le circundaban y aún existen el de chucherías y bebidas Rosangel, el kiosko bar y el que fuera conocido como Heladería-Kiosko Vicente-, es lo único testigo de lo que allí hubo desde la llegada de la Democracia, cuando sus aledaños se motejaban de bares y puticlubs, se celebraba en ese entorno el mercadillo ambulante de los sábados (que después se trasladó al Auditorio y antiguo Recinto Ferial), la iglesia cercana tenía dos curas, los autobuses incluso daban el giro en la plaza y sobre todo la única prensa que existía era la impresa.
La muerte del Kiosco Plaza del Zapillo deja al barrio con solo dos de su especie en la propia Avenida Cabo de Gata, uno frente a la Habana Playa y el otro al inicio de la calle Sorrento, quienes subsisten a la agonía que azuza a la prensa impresa, pese a que la provincia de Almería y la ciudad cuentan con tres cabeceras de diarios provinciales sumando Alímera ciudad unos escasos 190.000 habitantes, cuando capitales de provincia mucho más pobladas, caso de Granada, Córdoba o la propia Málaga, mantienen aún así dos cabeceras que salen a diario de rotativa.
Unido al trasvase de las noticias y las cabeceras a Internet, la aparición de los diarios gratuitos de hace tres lustros fueron un puntillazo a la prensa local y nacional de pago, y por tanto a los kioscos especializados en su venta, al determinar editoras y distribuidoras que además de promocionar la presencia en locales de hostelería, se trabajó para que aparte de en aeropuertos y estaciones (donde clásicamente se expendía), la prensa se vendiera en cualquier lugar. Negocios como tiendas de chucherías, estancos, gasolineras o supermercados son receptores de ejemplares impresos de periódicos diarios y revistas de couché. Un puntillazo más a los kioscos de prensa de toda la geografía patria, que como el que ahora ha cerrado ven, en normativa local que no pueden cambiar o reconducir su actividad mas que en un parámetro muy constreñido de actividades. Han desaparecido pues de las calles varios kioscos en La Rambla, Paseo o Avenida de la Estación y otros lugares y algunos permanecen cerrados años y años, caso del que hace esquina en Javier Sanz con Rambla, pues los pliegos de condiciones de concesión no se adaptan a la realidad comercial actual, lo que ven con gran impotencia los concesionarios obligados a renunciar a su negocio ante el Ayuntamiento y ha desmontar y llevar a centros de descontaminación (chatarreros) la estructura de lo que han sido sus negocios.

Luis G. Yepes