Han tenido que pasar años, centurias en realidad -pero para el viandante medio años-, hasta que se le ha tomado algún aprecio a la contemplación de su simple presencia, persistente existencia «El mar nos está esperando/  a poco tiempo del sueño/ sólo es cuestión de unos pasos/ esos que reprime el miedo» pronunciaba cantando Aute, el cantautor haitiano que se llevó el ictus en plena pandemia. En esta latitud suroriental fue eso mucho tiempo para los que no se servían de él  en el  vivir o  el recrearse «el mar, que fue una palabra» que no se ha hecho carne, sigue siendo palabra que queda  a nuestro cargo y a nuestro frente o nuestras espaldas, que, qué osadía: nos inspira y nos relaja las mientes. El mar de dudas que siempre fue, y al que le dieron nombre y dos artículos de lujo: el/la. Ahí te las compongas.