Almería contará desde este viernes 4 de octubre con su Museo de La Vega, de cuya nominación inicial ha desparecido la palabra ‘Eco’,una iniciativa que partió como los otros con la propuesta de un anillo museísticos que se presentó con motivo de los Juegos Mediterráneos del 2005 y que se ve cumplido en este 2024, suponiendo el onceavo museo o centro de exposiciones de la capital.
La mayor parte de enseres que se exhiben han sido donados por personas aglutinadas en la Asociación Cultural Vega de Almería, que no asistirá a la inauguración por verse agraviados al facilitárseles desde el Ayuntamiento diez invitaciones cuando son noventa miembros y nueve los que ostentan la directiva, un «agravio» han detallado desde el colectivo que se formó entorno a la desaparición de la Vega de Acá y que son muy conocidos entre otras cuestiones por sus matanzas.
Desde el consistorio se ha dicho que las exigencias del acto de inauguración no pueden acoger más representantes del colectivo por cuestiones de espacio, aquellos en buena parte ha dado contenido al edificio, un antiguo cortijo recreado, que acercará la viva rural al gran público.
El Museo de la Vega de Almería abrirá sus puertas, después de 20 años desde que empezara a fraguarse este proyecto, este viernes, 4 de octubre. Una muy buena noticia para quienes podrán ver puesto en valor, en unas instalaciones turísticas y culturales, su pasado y presente, su modo y medio de vida.No en vano, han sido fundamentalmente los agricultores quienes han contribuido de manera activa, con sus desinteresadas donaciones, a nutrir de contenido unas dependencias municipales de 426 metros cuadrados que han sido construidas a través de los fondos Edusi Bajo Andarax, financiado en un 80% por el Programa Operativo Feder de Crecimiento Sostenible 2014-2020 y, en un 20%, con presupuesto de la Diputación Provincial de Almería.
Es por ello también que ha caído como un jarro de agua fría que el Ayuntamiento de Almería haya puesto límites a su asistencia al acto inaugural del museo, que esperaban desde hace años.
Contundente se ha mostrado el presidente de uno de los colectivos invitados, la Asociación Cultural Vega de Almería. Francisco López ha expresado su «indignación» por lo que considera un auténtico «agravio» hacia quienes son el origen de esta iniciativa que surgió hace dos décadas.
«Nos han utilizado»
El presidente de la Asociación Vega de Almería, Francisco López ha declarado a IDEAL que en el acto de recepción del edificio quedó claro que: «nos llamaron como reclamo para poder llegar a más gente y que, entonces, se pudiera llenar. Estuvimos entre 70 y 80 personas, sobre todo, vegueros», ha detallado López sobre el acto que presidieron la concejala de Obras y portavoz municipal, Sacramento Sánchez, y los diputados Antonio Jesús Rodríguez y Carlos Sánchez. «No estuvieron ni la alcaldesa ni el presidente de la Diputación, y en cuanto terminó la entrega de llaves salieron huyendo. Se nos utilizó para aquel evento, y ahora que es un acto oficial, estorbamos».
La construcción del Museo de la Vega, edificado sobre el vetusto cortijo que estuvo abandonado durante muchos años en el parque del Andarax, en el Camino Jaúl Bajo y que era propiedad de la Diputación, quien ha costeado su creación junto a 1,3 millones de euros a través de fondos FEDER, es lo que dará testimonio de lo que fueron los cultivos, la forma de vida entre la agricultura y la ganadería casi de subsistencia en esta zona, así como las labores propias de la vida ‘cortijera’ como la matanza, el secado de productos, la venta y la recova.
La obra que y equipamiento que ya está totalmente terminada, hace que la apertura se pueda hacer bajo la responsabilidad política de Pérez de la Blanca, cuando su idea nació con Miguel Cazorla.
El edificio blanco y con arco rebajado de entrada es una versión de los cortijos que existieron en la Vega antes de que el crecimiento de la ciudad hacia el levante los engullera y acabara con aquella forma de vida, que se unía a la de los pescadores del Zapillo.
La musealización recrea lo que fue inicialmente el campo almeriense y que recordará lo que eran los cortijos de la Vega, raíz original del principal motor de nuestra economía. La calificación de Eco-Museo se debe a las características arquitectónicas de este, moderno, especialmente desde el punto de vista de la sostenibilidad. Cuenta con sistemas que harán que su consumo energético sea cero, mediante placas solares y otros mecanismos ideados por los arquitectos e ingenieros.

