Con tres cuartos de siglo a cuestas José Luis Perales (Cuenca) se despide de los escenarios y de sus seguidores. Atravesando décadas sus canciones, cargadas de sensibilidad, sensiblería y besos sugeridos, el cantautor que tambaleó la poltrona de Manuel Alejandro, dijimos en otro artículo que le dedicamos aquí mismo, cuando vino hace tres años a El Ejido, ofrece su despedida en Roquetas el 2 de mayo. Si el Coronavirus no lo malogra.
Lo anunció en Pascua de Navidad, antes de cruzar los 75, y marcó su hijo Pablo una agenda de conciertos por toda España que se abre en Roquetas, en su auditorio, que es experto en estas primicias, ésta en concreto llamada: ‘Baladas para una despedida’.
Superado el escollo de que sea real, queda el pensar que este artista de este género de la canción ligera y/o romántica, que se decía antes, cumpla su desaparición de los escenarios, no como los rockeros Rosendo o Ríos.
Después de esta España a la que se abre desde Almería irá a América, donde tiene muchos seguidroes: “el cantante de habla hispana más cantado, más interpretado y más traducido del planeta”, según asegura la agencia Gentin, marca que le lleva.
De ser verdad su despedida; ‘Amiga’, ‘Y como es él’ o ‘Un velero llamado Libertad’ cobrarán en el gran auditorio de Roquetas una significación redoblada.
En el concierto último en Almería, en El Ejido, cuando quizá pensaba en este adiós escribimos: “la gente se disponía a oír las bandas sonoras de sus vidas, susurradas por la sensibilidad, la voz y el gusto en la dicción del incombustible José Luis Perales que con setenta y dos años y un taburete estuvo dos horas en el escenario”.
La tourné del adiós irá acompañada de una película ‘Algo nuevo que contarte’, con parte de su vida, que precede al recopilatorio de tres discos que salió en la pasada Navidad: ‘Mirándote a los ojos’.
José Luis Perales se va, a cada una de las baladas con las que obsequiará en directo les irá persiguiendo un rastro de vida del imaginario o la realidad de cada espectador-oyente, hasta el aplauso que deje atrás, será el tributo al hoy viejo tímido que ha mantenido más de cincuenta años la fórmula magistral de ofrecer en frascos el perfume del olor del amor y el desamor para que cada uno se administre sus dosis.

Luis García Yepes