Llevaban toda la semana viendo que las cajas caían, los bares, más que las cafeterías llevaban desde el martes 10, y eso que ya habían cobrado los paraos, viendo caer las cajas, ya el miércoles, y el propio jueves fue insólito.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez compareció al final del telediario de las tres para decretar el Estado de Alarma, por la infección de Coronavirus. Más allá queda en la Constitución el Estado de Sitio y el de Excepción, no había medidas sobre el comercio y la hostelería, sí las había habido sobre los espectáculos días atrás, pero se ha pedido que la gente permanezca en casa. Almería aborda la noche del viernes trece triste, muy triste.
Mano sobre mano los dueños de los bares del Paseo Marítimo, alguna mesa en pizzerías y cafeterías, poco tránsito de viandantes con 18 grados, noche primaveral, pasadas las nueve. Alguien hace gimnasia en el nuevo gimnasio de ‘calistenia’ que inauguró el alcalde días atrás en el Parque de las Almadrabillas, hoy acordonado por la autoridad con cinta-precinto, igual que las barandas de las albercas que dan a los arcos del Puente del Mineral por cuyo paso de peatones que da a la Galería de Oliveros se puede cruzar pasándolo en rojo.
La cafetería Colombia desmonta sus mesas, mientras en la pizzería de moda hay diez comensales y seis empleados, una señora tira -acabado el trabajo de la oficina-, la basura que generó el día en un Paseo desértico, mientras en la tienda Tiger reponen algunas cositas para las posibles ventas del sábado.

El súper

Los supermercados vivieron un viernes de arrojo de compradores; en la Plaza Virgen del Mar unos borrachos que empalmaron el mediodía se despiden entre gritos. Los bares del centro se muestran decrépitos, a penas hay circulación de coches en la trama hacia el centro. El alumbrado público parece incluso que refulge menos.
La Catedral de la Encarnación que ha permanecido con oficios nocturnos también en las noches precedentes a este viernes, todas en el inicio de la Cuaresma, acoge el último día de triduo al cristo titular de la cofradía de Estudiantes y el nombramiento público del conocido cofrade Antonio Salmerón al frente de la misma, que habría de salir en condiciones normales este próximo 8 de abril. La imagen de Cristo de La Oración en el Huerto preside el acto en su propio honor. Mucha gente tiró para el pueblo a media tarde. Un hombre tras miccionar su perro en una esquina de la calle La Reina echa un chorreón de agua con vinagre. Los niños habían celebrado desde mediodía que no habrá cole en quince días, los viejos camino del súper se quejaban que estaban cerrados los Hogares de Las Gaviotas, y El Chafarinas, suspendidos los cafés baratos y sus partidillas.
Pedro Sánchez acabó diciendo a las 15.46: “El heroísmo consiste también en lavarse las manos, en quedarse en casa, y en protegerse a uno mismo para proteger al resto de la ciudadanía” adujo que se tardará semanas en parar el Coronavirus pero que España lo superará con: “unidad, responsabilidad y disciplina social”. La gente tomó muy en cuenta lo de quedarse en casa, o perderse, y Almería entristeció también ese trece de marzo, viernes noche. Padecía la ciudad un lunes de resaca, cuando la Feria aún los contemplaba.
El doctor Santiago Moreno, del Ramón y Cajal de Madrid, en la Cadena SER destacaba la concienciación de la gente, porque el momento pedía actuar sobre las personas que se exponen. Han sonado pronto los cierres este viernes.

Luis G. Yepes