Poca gente aprecia o distingue hoy lo que bien sabía uno de los ya viejos fotoperiodistas andaluces y españoles: Pablo Juliá. La narrativa del leguaje fílmico en plano fijo para dar a conocer lo que acontece. De lo oficial a lo oficioso. Hoy las tragaderas del plano secuencia con personaje central se han comido el leitmotiv y el desarrollo de la trama, así son hoy los medios todos oficiales, porque a unos días de que estos cubran las vacaciones en plena Feria de los titulares hasta ahora. Dígannos qué pintan a las puertas de un sitio que se llama Escuela Municipal de Música y Artes todos estos uniformados que vienen a ser agentes de la autoridad municipal antes,  y cuando los ven vueltos y sin tocar con gorra, y después, cuando los ven sonrientes tocados y antecedidos que era toda la procupación de la regidora de escena: La personaje que desapareció para la foto oficial, hay Juliá, Juliá… Quizá después hizo una reentré para el ‘rampantes filas’, pero eso a estas horas ni se sabe, ni ha decir verdad importa, ni se entiende, ni se discute, ni se aprecia, porque si para la presentación en sociedad vale un sitio de varietés, para dar una orden vale igual una jefa de protocolo, una maestresa de mesón de carretera una zurcidora en un vodevil. El asunto era que 43 nuevos policías locales ya patrullan por las calles de Almería, y cómo, no sabemos si las fotos les dicen algo.