Llegan noticias. ¿De lejos? Son continuas, como las detonaciones que pretenden destruir un pueblo donde los de la misma especie vivieron juntos, arrellanados un tiempo, y separados de manera independiente otra gran parte del tiempo. Pero uno enhiesto, desde sus uñas del poder, ha decidido que ahora que estaban separados, debían volver a estar juntos, y hurgando un tiempo, en alerta también ese tiempo, y decidido a dejar caer briosa su zarpa y arrastrar hacia sí los restos, está en la lucha. Él no, sus enviados, él mira cada día el parte. Los pacificados no podían estar tranquilos desde hace años, y han tenido que despertar, y aún peor que partir y algunos morir. Vienen noticias de otro mundo leonino, que es este, el que nos parecía tan atusado y tendido.