(Cuento para asustar a los hombres)

Subía aquel día el rey moro
desde el Puerto a la Alcazaba
cuando le paró un paisano
con esta fútil demanda.
_ ¿Pudiera vuesa Merced
contarme con grande calma
el cuento del tal Ivan
qué tan de moda se anda?
Y el buen rey, le dijo al hombre:
_ Este cuento te contara
cómo aquellos que a los niños
en la cama se les narran
para que duerman felices.
¬¬_Pues para luego, se tarda
respondió el paisano aprisa.
Comience mi buen señor
por la salvación de mi alma.
_ Escucha con atención
pues así empieza la trama:
Allá en el lejano oriente
donde las arenas blancas
y los áridos desiertos
bajo el sol radiante claman
se inventó hace veinte años
una guerra desatada.
en la que las ‘amapolas’
una gran baza jugaban,
pues de la amapola el opio
como bien sabes se saca.
Y es este un producto caro
por el que los hombres matan.
Primero fueron los rusos
los que por allí se andaran
para ‘proteger’ al mundo
de aquella droga malsana.
Después los americanos
intentaron meter baza
y entonces los talibanes
hombres de una antigua raza
con ancestrales costumbres
que defendían a ultranza
entraron en el litigio
para defender su ‘causa’
Como se ponía difícil
Y todo se extrapolaba
entró en litigio la OTAN
que es institución muy alta
donde ejércitos potentes
se juntan cuando hace falta.
Veinte años han estado
sin saber bien lo que pasa
y ahora se han ido corriendo
con el rabo entre las patas
dejando horror y miseria
y mujeres desgraciadas
que vuelven a ver tras rejas
de tela sobre sus caras.
Este es el cuento paisano
por el que tú preguntabas.
¡Líbrate del tal Iván!
y de los que le acompañan.
Y fuese el buen rey silbando
camino de la Alcazaba.

Alicaído (El morisco deprimido)