En el barullo se va encontrando el hueco hasta llegar a la meta deseada, que no es otra en hora punta el pescante de la puerta del bus. Ordenadamente, dejando que quien esté antes entre aborde antes se van  los chicos en formación hacia las casas, el lugar de descanso. En el patio, entre tanto, él harto de haber herrado bestias durante años, y de haber arriado en la trilla, y vareado la oliva se echa un sueño que le aborda de improviso, pero siempre a la misma hora, y cuando se rompe, o ve que se le debe romper, el camarero se acercará, «el chatico»  dicho como na interjección. Mediodía es la hora del sosiego.