Subía una tarde el rey moro
desde el Puerto a la Alcazaba
cuando al pisar el paseo
se dijo…Pero, ¿qué pasa
qué no está llena esta calle
en fechas tan señaladas?
Y no hay tribunas ni andamios
para la gente sentada.
¿Es que no pasaran Cristos,
ni Vírgenes adornadas
de flores, cirios y luces
de mantos, velos y hachas.
Ni cientos de penitentes
con sus estridentes bandas
de cornetas y tambores
que los oídos machacan.
Ni el “soldao” del estandarte
que el cuadradillo llevaba
donde pone S. P. Q. R.
que nadie acierta su causa.
Aunque dice un buen amigo
que de entender esto ha fama
que estas cuatro siglas son
de las legiones romanas
Senatus Populus Que
Romanus, que en latín habla.
Porque con esto del virus,
no va a haber Semana Santa.
Aunque en el ayuntamiento
las cuatro mentes preclaras
que piensan por lo que existen
han previsto sin mas causas
aunque no haya procesiones
suplir estas fiestas magnas
con ricas exposiciones
y procesiones estáticas.
Los pasos…, quietos, paraos
en la mitad de la rambla.
Y las gentes desfilando
para verlos, ¡Vaya Gracia!
Sin “levantás”, ni saetas,
ni “martillicos” de plata
Ni capataces que griten
¡Al cielo con ella! ¡Anda!
¿Y que podemos hacer?
Preguntó el rey a un baranda?
No nos queda otro remedio
que un buen concurso de tapas
Y se fue cantando aquello
De…” ¡Oh! la saeta al cantar…”
camino de la Alcazaba.
Alicaído (El Morisco Deprimido)