Subía aquel día el rey moro
desde El Puerto a La Alcazaba
cuando vislumbró una fila
de gentes que allí esperaban
turno para vacunarse…
Tomó el último lugar
cual la educación demanda
y preguntó al precedente:
-¿Da usted la vez?-Ya esta dada,
contestóle el buen pasiano
que delante de él estaba.
Al rato de estar pendiente
y ver que no se avanzaba
volvió a preguntar al hombre
el por qué tanto tardaran
Y este dijo -Va tan lenta
porque el protocolo guardan:
Primero los ochentarios
que en las residencias andan
y luego los sanitarios
que ante el peligro trabajan.
Mas tarde los esenciales
que por serlo así se llaman
todos los trabajadores
que ante el publico se afanan:
-¿Y nosotros cuando vamos?
dijo de nuevo el monarca.
-Paciencia, amigo, tranquilo,
recuerde que esto es España:
Primero los consejeros,
esposas, hijos, cuñadas,
luego los subsecretarios
y los alcaldes y “alcaldas”.
Los generales ilustres,
los obispos y los papas.
Y los grandes millonarios
que a Dubai se van de holganza
¡Vacaciones con vacuna!
la publicidad las llama.
Solo son cincuenta mil
lo que cuesta la vagancia.
¿Y nosotros para cuando?
Volvió a inquirir el monarca
Nosotros cuando se pueda.
escurrir con precaución
el culillo de sobranza
del vial de astrazeneca, pzifer
la moderna o varias
de las mil que andan probando.
Total que entre pitos y entre flautas
nos tocará para Octubre
si otra vez no se retrasan
en servirnos las vacunas.
Pues sabe lo que le digo
que me esperen para Pascua
Que me tomo un carajillo
bien cargadito y me basta.
y se marchó tan campante
camino de La Alcazaba.

Alicaido (El morisco deprimido)