El tiempo, acabado todo ha pasado, pero lo inmutable de lo realizado parece que le hace pervivir. No es verdad, a las cosas utilitarias también les pasa que acaban un día en una almoneda, o tullidas por su maltrato o derribo en una escombrera, ambos también son dos sitios existentes, por qué menospreciarlos. Te sentías pleno mientras estabas envenenado en que aquello fuera surgiendo, dándole duro, incansable, olvidaste en un momento que debías comer (beber si bebías), o echar el cigarrillo, que más e uno postergaste. Al final no surgió la cosa tal y conforme la habías pensado porque la mente es muy hábil y la mano muy torpe, pero quedó algo digno, gustoso. Qué habrá sido de ello. El deterioro del tiempo, la otra mano del humano, el otro pié. ¿Seguirá ahí? A un hijo le trasciende otro mientras haya fecundidad en el pecho, en la cabeza y en las manos. Mientras las ideas fluyan y la materia exista y te despiertes cada mañana.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Leer más

Pin It on Pinterest

Share This