Pasaba un buen día el rey moro
allá por do el puerto anda
cuando escuchó un gran clamor
que a su espaldas sonaba…
-¡Pedrooo! – Gritaba un buen mozo
-Pedroooo!- Una moza gritaba.
Y una patulea de infantes
que a los quince no llegaban
clamaban desgañitándose:
-¡Pedrooo! ¡Pedrito de mi almaaa!
Una muhacha atrevida
de su camisa tiraba, diciendo:
Hazte una “afoto” conmigo
para enseñarla en mi casa.
Y trex muchachox afinex
más al plátano que al “haba”
tiraban besos al aire,
al tiempo que le llamaban
Pedrooo! ¡Pedrito! Tu eres
el “winner” de la elegancia.
Él, con ojos picarones,
con la su melena blanca,
el su caminar manchego,
y su risa a media asta,
a todos les sonreía
y con todos se paraba.
Mas de pronto, un torbellino
en forma de abuela maja,
se acercó y plantó dos besos
de esos largos con rebaba
y bigote de seis cerdas
diciéndole emocionada.
¿Vienes a la exposición
que aquí en el CAF se preparara?
‘Flores de la Periferia’
la titulan los que mandan.
-Así es, buena señora.
dijo el hombre de la Mancha.
Pues tengo yo un nietecico
que en eso mismo trabaja.
¿Con fotos contesto él?
No, con mariposas guapas.
Es gay lo mismo que tú
le dijo presto la anciana.
El buen rey paróse un poco
y preguntándole a un guardia
dijo: ¿que eso del CAF muchacho?
-Señor no me suena nada.
Será el nombre de un café…
Y el rey se fue sin palabras…

Alicaído (El morisco Deprimido)