La canción más hermosa del mundo probablemente estaba hecha cuando a Sabina se le ocurrió autoexigirse eso en una copla propia. Esa canción es casi de seguro ‘Yolanda’, y la dio a conocer en 1970 un cubano mulato, de Bayamo (Oriente), llamado Pablo Milanés.
Ese himno amoroso en castellano concita a nivel popular la ternura y la sensibilidad, no sé si hay un ranking ya hecho sobre esto, de haberlo, lo encabezaría esa composición que “quisiera fuera una declaración de amor”, dice en ella, a modo de tanteo, el autor.
Uno, no cualquiera, de los que con los aplausos a la Revolución Cubana integró la Nueva Trova, una colección de nombres donde él y Silvio Rodríguez han sido la espuma de ese rompeolas, un tanto también Amaury Pérez… Desde aquel mar batido, la afinadísima voz del mulato rizoso fue extendiendo una estela que ha salpicado de sensibilidad el Mundo, más apartado de la apología ideológico-revolucionaria, más en el abundar romántico con ‘Al borde del final’, ‘Ámame como soy, ‘Yo no te pido’, ‘Años’, ‘El breve espacio en que no estás’ o ‘Amo esta isla’… Milanés, sembrado de títulos y colaboraciones -muy populares sus mano a mano con Silvio en los inicios y con Victor Manuel en la exitosa ‘En Blanco y negro’-, viene a Almería.
El Ayuntamiento lo presentó como el gran concierto de la temporada y el taquillaje así lo atestigua. El hoy viejo Pablo, sobrellevando su cáncer de huesos que le mantiene solemne en la banqueta, tras más de cincuenta años de creación, en el otoño de su vida como dijo Vitier en un concierto reciente, llega al Maestro Padilla con ‘Esencia 2019’ que lo lleva atravesando fronteras.
En esta cita del 21 de diciembre, ocaso del año, renacerá límpido el amor vibrante de las cuerdas vocales de Pablo Milanés, el que desnuda a ‘Yolanda’ -la canción que recién nacida ya le trascendió-, y al público, con siete razones, una por día.

Luis G. Yepes