Son fruto del tiempo, son requeridas por él, son norma. A la interperie, desgastada por las inclemencias la cubierta se apresta a ser restituida, en parte, por lo que procurará con un tiempo nuevo y remozado para lo que llegará en dos meses, cuando quizá sigan llegando inclemencias. Ellos, avistados por los que no tienen nada que temer, y quizá por los que tienen algo que guardar o disimular, se pasean y se dirigen a quien les ha dado el olfato más que la orden. Vienen siendo fruto del verano, donde se acumula la tranquilidad y la previsión, el asueto y la holganza. Se hacen presentes unos y pasa desapercibido el otro, como corresponde unos con los pies en la tierra, otro con la testa en el cielo. Son norma, recrean una simple realidad asumida y retórica. manida, de inercia.