Bajaba un buen día el rey moro
desde su linda Alcazaba
camino del bello puerto
que está donde acaba el agua;
cuando vió venir dos cosas
que su atención reclamaran.
Eran dos cosas pequeñas
que veloces caminaban.
Intentando adivinar
que era aquello que así andaba,
si animalillos cargados
como acemilas aherradas,
o si bultos sobre asnos
con cargas mal estibadas.
Se acercó con precaución
Y “desta” manera hablara.
¿ A do vais asín cargados
y quién sois?¿ Seres con alma?
¿Acemilas transportantes?
¿Asnos de muy poca alzada?
O esos artilugios nuevos
que patinetes les llaman?.
No mi señor, contestaron
al unísono dos almas.
Somos inocentes niños
que como estudiantes andan
caminando hacia la escuela
para desasnar con calma
sus oscurecidas mentes
aún vírgenes de soflamas:
políticas, religiosas,
históricas y geográficas.
Vamos a que nos expliquen
como se divide España.
¿Si en estados convergentes
o en autonomías varias?
¿Si fué Vilfredo el Velloso
el rey de aquel reino taifa
que ahora llaman Cataluña?
¿O si quedan ríos de casta
en la Península Ibérica?
Que a los niños de Canarias
parece se los quitaron
para ahorrarse algunas páginas.
Si nuestros Reyes Católicos
tomaron por fin Granada
o si Cristóbal Colón
partió de la Costa Brava.
En fin, mi señor, dijeron
Que como nadie se aclara
y en cada lugar te enseñan
según les viene a la gana,
hemos comprado los libros
de las dieciocho taifas,
a ver si estudiando todos
sabemos como es España.
Y el rey mirándoles triste,
se encaminó a La Alcazaba…

Ali Caído – El morisco deprimido