Ni bajaba, ni subía
aquel buen día el rey moro
desde El Puerto a La Alcazaba,
tal y como hacer solía
casi todas las mañanas,
y es que una gran confusión
al monarca preocupaba.
Se sentó junto a una fuente
do manaba el agua clara
y al murmullo de su canto
en voz alta así pensara:
Yo gobierno una ciudad
pequeña y algo apartada
de este hermoso y gran país
que con diecisiete Taifas,
que antes llamaron Iberia
y ahora llamamos España.
Estoy asaz preocupado
por tantas noticias falsas.
Pero, en fin, les contaré
lo que mi entender se alcanza:
“Se pelean los obispos
a los que regaña el Papa
pues hay problemas de fondos
porque se han ‘gastao’ la pasta
en obras poco benéficas.
Y no les llega la paga
a los párrocos de pueblo
que son los que dan la cara.
Y en otros reinos ‘taifados’
del país, pasan extrañas
y contradictorias cosas
según políticas causas.
Unos, que usar mascarillas.
Otros, que mostrar la cara.
Aquellos, que hay que salir.
Estos, que quedarse en casa
¡Que hay que abrir las discotecas
los cines y las terrazas!
¡Y prohibir los botellones
por las noches en las playas!
-“Yo me pongo la “AstraZéneca”.
-“Yo paso de vacunadas”.
-“Yo me voy de vacaciones”
-“Yo no salgo a la ventana”.
Unos y otros se desmienten,
‘fake news’, son noticias falsas.
Pero lo que nos preocupa
lo que interesa a las masas:
Es que se nos va ‘El Zidane’
que eliminan al Granada,
sube el Almería a primera
y el Messi sigue en el Barsa.
Y el buen rey se fue a un kiosko
de prensa y revistas varias,
compró El Mundo Deportivo
El Sport, El As y El Marca
para estar bien informado
y dejarse de chorradas.

Alí Caído (El morisco deprimido)