Erecciones generales
Subía aquel día el rey moro
desde el Puerto a La Alcazaba
y a la altura del Cervantes
parándose meditara.
¿Porqué gritarán tan fuerte
los políticos macarras
los llamados candidatos
o las dichas candidatas?
De poco tiempo hacia acá
se han llenado de palabras
los que estaban bien callados
sin ‘hacer’ ni ‘decir’ nada.
Aquellos que hasta hace días
tan solo se levantaban
una o dos veces al mes
para decir “Si Buana”
desde su sillón-poltrona
en el que siempre trabajan
bien haciendo solitarios
o contestando sus ‘güasas’
ahora a voz en grito claman.
¡Ya sé. Se dijo el buen rey!
Que les ha llegado el turno
de dirigirse a las masas
para decirles sin miedo
como arreglarán España.
¡Vamos a hacer carreteras!
¡Aeropuertos! ¡ Muchas casas!
(de protección oficiosa
de esas que vende la banca)
¡Construiremos colegios!
¡Os bajaremos las tasas!

( ¡Nos subiremos el sueldo!
Que la política cansa…)

¡Construiremos Hospitales!
¡Inauguraremos fabricas!
¡Apoyaremos la pesca!
¡La agricultura!, ¡La caza!
Regalaremos pistolas
a todo el que pueda usarlas.
Eso si. En defensa propia,
no vayamos a liarla
que aquí nos liamos a tiros
por un ”quítame esas pajas” .
El rey prosiguió pensando
y a esta conclusión llegara:
Lo dicen tan convencidos
que parece que lo hagan
o que lo piensen hacer
algún día de mañana.
Después, cuando pasa el día
y todo vuelve a la calma
se olvidan tranquilamente
y aquí no ha pasado nada.
Fuese así pensando el rey
camino de su Alcazaba.
Alicaído (El morisco deprimido)