Que coincidan en fechas la Feria de Málaga y la de Almería no perjudica en nada a aquella, a esa, que bien cerca la tenemos. A la nuestra está por ver, especialmente en la cacharrería más vacilona y en la llegada de forasteros, la palabra en desuso, quitados primos, tíos y hermanos emigrados, que no entran en el ‘desuso’ pues vienen a la gran casa familiar.
La Feria de Almería llega del 16 al 24 de agosto como lugar de encuentro humano y económico; el centro sigue siendo el epicentro de la tapa y la cerveza del mediodía en ambigús, pese a los intentos de desterrarlo, y el recinto de noche el lugar bullanguero y ligón en las casetas-discoteca y donde se disponen las atracciones, lo más apreciado por los pequeños… Los adultos coinciden en destacar ‘los pinchos del Moro’ y el ‘vino de Los Maños’, visitas obligadas, junto a cualquier churrería y los bocatas de las empresas cárnicas locales.
El centro se engalana ya en los previos, con su bóveda de tela florida y hermosa a casi todo el largo del Paseo, y allí coincidimos en los veladores de un café Don Antonio Sevillano, al que le encargo el artículo que se me encara, sobre ‘El relicario’, ¡ole yo! Para contrarrestar esta modernidad que reedita los años 80, con un espectáculo titulado no se qué de la EGB.
Coincidimos también, quería decir, con El Morisco Deprimido, que se adscribe a la plataforma del segundo centenario de Los Coloraos, que será en 2024 y cuyos papeles distribuye Sevillano, y allí le recuerdo que en época de comuniones le sugerí hacer un paseo costero de Adra a Turre, y en este agosto lo ha hecho; lo tienen en la antepenúltima de esta revista.
Para eso sirve escribir, para que te pidan letras en tiempo y forma y sin pecunio alguno; en ello estarán, para mayor gloria, Diego García (el del Portón de la Bahía) a quien le han hecho la encomienda del pregón oficial, y Luis Rogelio Rodríguez-Comendador Pérez, que será el orador de Los Coloraos, y no sabemos si rematará con unas quintillas -que tanta fama le dieron en sus saluda como alcalde-, este encargo tan institucionalísimo que tal y como está la corte, a lo mejor cuenta hasta con la presencia de Pedro Sánchez.
Al primero, sus compañeros de profesión hostelera del centro le agradecerían que convenciera al alcalde de lo ridículo de que las terrazas del Casco Histórico sean la cenicienta de Almería, volviéndose feas, sin magia ni servicio a las doce, con media hora de madrastracortesía viernes y sábado. Al segundo que tan buen ejemplo dio de gastrónomo siendo alcalde quizá se le vea en el reencuentro de los veinticinco años de celebración del Concurso Gastronómico de Feria, el 18 en el Paseo.
Al resto, que Dios reparta suerte: para los feriantes, turroneros, vendedores de gorros, alfareros… y para el concejal del ramo de Cultura y Educación, Diego Cruz, al que le han dejado bajo su jurisdicción estas fiestas.
A ustedes amigos y amigas aquí les damos el papel, ponerlo en pie, disfrutarlo y compartirlo es cosa suya: ¡Feliz Feria!

Luis García Yepes. Coordinador