Subía un buen día el rey moro
desde el puerto a La Alcazaba
cuando llegó a sus oídos
lo que dos hombres hablaban.
Paróse el rey junto a ellos
y esto fue lo que escuchara:
-Qué sí Indalecio, que sí,
que lo se por mi cuñada
la que trabaja en La Voz
que está muy bien informada.
Que el rey viejo se ha “llevao”
millones a “punta pala”.
-Pero hombre Paco, no amueles
contestó el Inda con calma.
¿Como siendo él rey quien es
va a hacer esa cochinada?
Si le llaman ‘El Émerito’
que es tan hermosa palabra
cuyo fiel significado
es para quien por la causa
ha prestado un gran servicio
a la humanidad o la patria.
-Tó lo emérito que quieras
pero esto es lo que pasa:
El rey viejo hace ya un tiempo
se echó una novia bien guapa,
rubilla, de ojos azules,
de curvas bien amueblada,
y unos treinta años mas joven
Corina creo que se llama.
Y vivieron su romance
viajando a tierras lejanas
para cazar elefantes
vender trenes y otras taifas
a sus amigos los moros
del petrodolar en alza.
Después como es de recibo
pidieron la propinada
y les dieron cien millones
que guardaron en la caja
de un banco allá por Suiza
que es tierra muy adinerada.
Alguien descubrió el pastel
y ahora están de cabreada:
Ella culpa al pobre emérito
Él no quiere saber nada.
Les salen pisos en Londres
viajes a Nueva Zelanda
y cuentas en paraísos
que ni se sabe do andan.
En fin, que dicen los sabios
que el emérito se marcha.
No es que le echen, que se va
tranquilo a buscar la pasta.
Y confuso por lo oído
Se fue subiendo El Paseo
camino de la Alcazaba.

Alí Caído  (El Morisco Deprimido)