Lo eligió la gente, dicen que espontáneamente, por ser un olvidado elemento de la ciudad a los animales marinos, más conocida era la Fuente de los Peces, pero a los espontáneos les dio por ir a un lugar desahuciado para convertirlo -con el concurso del Ayuntamiento-, en un lugar de la memoria; de la memoria de Gabriel Cruz, el niño asesinado al final del mes más corto a la edad de ocho años en el 2018. Con el frío y el escalofrío se ha ‘reinaugurado’ la Ballena de la Playa de las Almadrabillas, ahora con dedicación compartida: al niño muerto y ‘A la buena gente’, en un slogan de los que se acuñaron en aquellos días de búsqueda para quien era un desaparecido, donde también se acuñó, al poco, que a la víctima se le llamaría ‘para siempre’ Pescaíto, y de ahí que la muestra pública quede en ese animal grandón que llevaba años varado donde mismo está ahora, con un relieve en trozos de mármol blanco rodeado de mármol gris. Una ballena revitalizada desde ahora a una vida segada a final de invierno, que la gente entendió como ‘una muerte en primavera, como la flor de un almendro’, como si fuera parte de una elegía antigua, que versa sobre unos hechos que no han cumplido aún el año.

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