¡Ay! ¡Que se nos va el rey moro
caminito de Triana!
¡Ay! ¡Que se nos va el rey moro
caminito de Triana!
¡Ay! ¡Que se nos va el rey moro
de paseo con el Juanma!
¡Ay! Que nos deja “solícos”
y abandona su Alcazaba.
¡Ay! que ya no baja al Puerto
como antes acostumbrara
ni sube por El Paseo,
ni se para por La Rambla
que le da nombre al poeta
aquel que nació en Granada.
¡Ay! ¡Que se nos va el rey moro
caminito de Triana!
¡Ay! ¡Que se nos va el rey moro
de paseo con el Juanma!
Ramón que solos nos dejas
en esta Almería callada
que ni siquiera opinó
cuando ‘LuisRo’ te dejara
su despacho por marcharse
como senador de España.
Después quizá por inercia
o por el… ¿A ver qué pasa?
tan común entre nosotros
te volvimos a votar
como alcalde de esta casa.
Y no lo hiciste mal. ¡No!
Porque ha habido peores causas
en antecesores tuyos
de distintas alternancias
de partidos y opiniones
no siempre limpias ni claras.
Y tú no lo hiciste mal
aunque no mucho brillaras.
¡Ay! ¡Que se nos va el rey moro
caminito de Triana!
¡Ay! ¡Que se nos va el rey moro
de paseo con el Juanma!
Lo que casi no entendemos
es el ‘adonde’ te mandan.
Difícil es de entender
la consejería de marras:
La sostenibilidad
según reza la gramática
consiste en satisfacer
las necesidades varias
de cada generación
sin alterar las que caigan
a futuros descendientes
de la Andalucía patria.
El medio ambiente
está claro. Es mantener
como soles las ciudades y las playas
y para evitar incendios
dejar a nuestras montañas,
limpias como una patena
para poder disfrutarlas.
Pero lo que no entendemos
por más que pensar nos valga
Es la economía azul.
Difícil desarrollarla
pues parece ser que sirve
para gestionar a ultranza
y conservar los recursos
que nuestra mar nos depara.
(te veo cogiendo medusas
para limpiar nuestras playas)
En fin, Ramón esperamos
que allí junto a La Giralda
no te olvides de Almería
ni de El Puerto, La Alcazaba,
sus niños y sus paisanos
sus paseos y sus ramblas.
Y dejes el nombre en alto
como lo hicieron a ultranza
tu abuelo y tu bisabuelo
como alcaldes de esta casa.
Y como en las monarquías
de alcaldes y de alcaldadas
diremos como es costumbre
entre albricias y alharacas:
¡Muerto el rey! ¡Viva la reina!
Y con toda confianza
recibiremos contentos
a la nueva candidata.
Nuestra primera alcaldesa
que sustituirá al monarca
del romancillo que lees
almeriense en estas páginas
de la revista Ondeando
hace casi mil semanas
Y aquí termina el romance
De aquel que se fue a Triana.
Vete, rey moro, en buen hora.
¡Bienvenida!… ¡Reina mora!
Alí Caído (El Morisco Deprimido)