Era un actor secundario, pero completo, se inició en el doblaje, hizo más de 200 películas y también participó en distintas etapas de su vida en el teatro. A la jubilación decidió instalarse en Almería, veinte años atrás, pero la muerte le ha sorprendido este 4 de julio, a los 94 años en México, donde trabajó mucho, y donde residen cinco de sus hijos.
Eduardo Fajardo, Eduardo Martínez Fajardo, nació en 1924 en Pontevedra y desde los años cuarenta comenzó su historia con el trabajo actoral y el celuloide, que dejó hace dos décadas, haciendo pequeñas incursiones en trabajos menores, e instalándose en Almería, tierra a la que tanto quiso y q en la que inauguró con su nombre el Paseo de la Fama, donde hay estrellas de muchos de los personajes (actores y directores) del celuloide, que han pasado por esta tierra.
El alcalde de la ciudad, Ramón Fernández Pacheco, a través de su Facebook ha escrito: «muy triste por la desaparición de nuestro querido Eduardo Fajardo, actor de inolvidable trayectoria y estrecha relación con Almería, tierra en la que vivió tras conocerla en muchos rodajes·. Y el presidente de la Diputación, en parecidos términos: «La luz de una estrella se ha vuelto a apagar pero seguirá brillando en el firmamento del Paseo de la Fama de Almería. ¡Eduardo, siempre te recordaremos! D.E.P.». Son algunas de las muestras de cariño de cientos de almerienses que le recordarán en sus paseos por el Paseo, en su entrada y salida de las tiendas, en sus cafés en el Kiosco Amalia, y en la amistad que trabó con el común de los habitantes.
Cabe destacar que muere el mismo día que el galán asturiano Arturo Fernández. Fajardo, un eterno secundario hizo cine de todos los géneros, pero en Almería fue espagueti wenster en lo que trabajó principalmente, memorables son sus intervenciones en Locura de amor (1948), El séptimo de caballería (1965) o Django (1966).