Cuando Alaska abrió las piernas para mearse encima de Eva Siva en aquella película de Pedro Almodóvar (han pasado casi cuarenta años), John Waters, uno de los muchos mitos que venera la vocalista de ‘Fangoria’, ya había hecho comer mierda perruna a Divine (otro mito: la lleva tatuada en un hombro), lo cual que Olvido entró por la puerta de la gloria de la modernidad por la vía escatológica, punki adolescente jugando a las bandas de música aunque cantara como una cigarra (esto no ha cambiado mucho, sí la ingeniería de sonido) y apenas supiera tocar la zambomba. Junto al circunspecto (para la calle) Nacho Canut y desde entonces, han pasado por cuatro formaciones, si bien el juego pasó a convertirse en cénit musical y jugoso negocio con ‘Alaska y Dinarama’, con los talentos del añorado Carlos Berlanga y del propio Canut sincronizados en una misma primavera. El tremebundo vacío que dejó la prematura muerte de Berlanga se resolvió con el alivio de luto que supuso ‘Fangoria’, donde son Juan Palomo y los productores que eventualmente contratan para ponerle la braga justa a cada una de sus canciones y de los que a menudo prescinden para hacer ellos la tarea completa. Vienen a Almería para presentar su último disco (van once), ‘Extrapolaciones y dos preguntas’, un recopilatorio de versiones con algún tema nuevo y una excusa tan buena como otra para salir de gira y ganarse el pan. Lo harán con la honradez y profesionalidad habituales, y aunque esta regularidad en algunos artistas pop es un defecto, en ellos es una virtud. Tienen un repertorio plagado de himnos que ya traspasan generaciones, y no hay más que ver el espectro demográfico del gentío que paga la entrada para calibrar su envidiable ámbito de influencia. Será el 16 de mayo en la Plaza de Toros. Esperemos que no caiga lluvia y, si lo hace, que sea dorada.

Antonio Ruiz