Andaba aquel día el rey moro
de amanecida temprana
caminito de la mar,
cuando con gran algarada
cruzáronse en su camino
unas gentes animadas
que cargadas como acémilas
marchaban hacia la playa.
Una familia completa
se detuvo ante el monarca:
el abuelo, el matrimonio,
tres hijos, una cuñada
y una tía abuela segunda
que venía desde Alhama.
-¿A do vais? les dijo el rey.
-¡Vamos corriendo a la playa!
Para plantar la sombrilla
lo mas cerquita del agua
antes que baje mas gente
y nos quite nuestra plaza.
-¡Y a que viene este alboroto
Si lo que sobran son playas!
Veréis, en esta Almería
a la que otrora Almerayya
que como espejo del mar
mis hermanos bautizaran,
desde el poniente al levante
podemos contar con ganas
cien sitios donde bañarse.
en claras y limpias aguas.
Y aunque conozco sus nombres
seguro que se me escapan
de la memoria, docenas;
sirva esta muestra por cata:
Guainos Bajos, Balanegra,
Que por el Poniente andan
Almerimar , Aguadulce
Punta Entinas, ya en Roquetas.
y La Garrofa, San Miguel
El Perdigal, Las Olas,
Costabana, El Palmeral
en la misma ciudadela.
Al levante hay otras ciento:
Cueva del Lobo, la propia Cabo de Gata,
Salinas, El Corralete,
Los Muertos y Carboneras
El Descargador, Rabiosa,
Algarrobico, Galera,
El Sombrerico, Aguamarga.
Y las dos que mas resuenan
Los Escullos y El playazo
de visiones placenteras.
Así que no tengáis prisa
Que por playa no hay quimeras
Y el rey se fue a su Alcazaba
soñando con bayaderas…

Alicaído, El morisco deprimido