¡Vacaciones!

Subía aquel día el rey moro
desde el puerto a La Alcazaba
cuando vio una multitud
de gentes que atropelladas
iban subiendo en sus coches
con su prole alborozada.
Preguntóle el rey a uno
de aquellos que allí gritaban.
-¿Que sucede aquí paisano?
Y el paisano razonando
le explicó lo que pasaba.
-Señor, cuando llega agosto
a un lugar llamado España,
la gente se vuelve loca
y asaz indisciplinada.
Y aunque no tengan un euro
ni algo de “pastilla” ahorrada
se marchan de vacaciones
seguro y caiga quien caiga.
Los del norte van al este,
los de Coruña a Granada,
los de Gerona a Sevilla,
los del mar a la montaña.
Los de la ciudad al pueblo,
los de pueblo a las Manhatan,
Los Niuwyores, los Moscuses,
las Francias, las Alemanias…,
y algunos a Cogolludo
que es un pueblo de la Alcarría.
-¿Y a que se deben los viajes
huyen de algo?
-No huyen señor, que descansan
en un apartamentito
que alquilan por una pasta.
Se levantan a las siete
y sin desayunar nada
van a plantar su sombrilla
en cuarta línea de playa.
Porque algunos jubiletas
siempre se les adelantan.
Comen en un chiringuito
tres sardinas rebozadas
en arena calentita
regadas con cervecita
que mas parece meada.
Y por las tardes se sientan
todos en una terraza
donde por un cucurucho
de una pasta un tanto rara
a la que llaman helado
les cobran una burrada.
Y pasan los quince días
volando como si nada.
Después regresan cansados
y con estress a sus casas
diciendo ¡Que maravilla
de vacaciones pasadas!

Alí Caido – El Morisco Deprimido

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