The red carpet

Subía aquel día el rey moro
desde El Puerto a La Alcazaba
cuando vio una multitud
que con muy grande algaraza
iba deprisa y corriendo
a reunirse en una plaza.
¿A do vais? Preguntó el rey.
¡Nos vamos a Torrecárdenas!
El rey quedó estupefacto:
¿Es que algo grave aquí pasa?
¿Un accidente? ¿ Un desastre?
¿Gripe? ¿Tifus? ¿La Malaria?
-No señor, contestó una.
¡No vamos por estar malas!
Extrañado el rey, les dijo…
Pues cada vez que yo veo
ir alguien a Torrecárdenas
no suele ser por su gusto
sino porque circunstancias
patológicas conlleva…,
Y…, o le llevan entre varios
o lo acerca una ambulancia.
-Buen rey. ¡Estáis muy errado!
¡Sin hache! ¡El Señor, me valga!
Porque aquí nadie esta enfermo,
Ni sufre dolencias varias.
Vamos a batir un record,
un record Guinnes lo llaman.
-¡Andá, como mi cerveza!
¿Y en que consiste esta causa?
preguntó el rey intrigado.
-En ir pisando esta alfombra
hasta un lugar que hoy se alza
como el centro de los centros
del comercio en la Comarca.
-Esto de la roja alfombra
es una gran catetada,
que tan solo beneficia
al dueño de esa macana.
¿Es que no os parecen pocos
los centros que abiertos andan
en una ciudad tan chica
como mi Almería del alma?
Iros a comprar al centro,
al Paseo o a la Rambla
Y dar de comer a todos
los comerciantes que claman
por servir a su parroquia
despacio y como Dios manda.
Y marchóse tan ufano
camino de la Alcazaba.

Alí Caido (El Morisco Deprimido)

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