Rosendo, ‘Mi tiempo señorías…’

Ha mandado decir, con la boca pequeña, que ya no está tan ‘loco por incordiar’. Le pesan los años a Rosendo o los kilómetros, es lo que ha aducido para ir cerrando, sin pronunciar claramente que se retira, en un comunicado oficial, y  en estas ha decidido, o le han solicitado, que Almería sea una de esas plazas del ‘hasta luego’ que tan fácil le salía en los conciertos, el próximo 24 de agosto, viernes de Feria.
Encarna Rosendo Mercado el rock en español desde sus años iniciáticos en Ñú y la década de Leño, coincidiendo con aquello fashion que fue La Movida y que les cogió ya colocados, defendiendo para un futuro, el propio futuro de Rosendo, eso que hemos llamado rock en castellano, hasta el día de hoy, cuando fueron saliendo y abandonando la banda los grupos del rock radical Vasco.
El caravanchelero, con la espina de no haber llegado a ser Hendrix con la guitarra, ha dicho en más de una ocasión que recurrió a la voz para tapar las carencias en los trastes pues había llegado a ser un buen obrero, pero sabía que la genialidad era un globo que se le escapó. Porque obrero, currante, Rosendo lo ha sido y de ahí, la legión, ustedes verán, que va a ‘despedirlo’.
Castizo como el que más, verbenero en zapatillas, no ha llegado a decir que se corta la coleta porque dudará sobre la retirada y porque esa expresión tiene malísima prensa. De todos ‘ellos’ es admirable lo que ha hecho el granadino Miguel Ríos desde el planteamiento, al nudo y el desenlace.
Lo de quedar fuera del ruedo del figurín del rock está por ver, ya lo dijo antes de su último disco, y… Le salieron estrofas, puentes y estribillos que le parecieron dignos de ser presentados. Pero esto último tampoco parece ser una estrategia ‘comercial’, sino un deseo, nunca del todo madurado.
Los festivales del género de Almería lo han acogido: el veterano Candil Rock y el más joven Juergas Rock, con una diferencia de doce años, tiempo en que tocó en la capital. Al primero, cosas de padre, les ‘sugirió’ que le pusieran en el cartel a Ganyahmun, el grupo de su hijo, que pegaba en aquello como que él mismo  se le hubiera ocurrido salir con una chaquetilla de Locomía.
Se va, con una afirmación en letra de molde: “ni quemarse ni desvanecerse, dejarlo en lo más alto”, y un espectáculo de repaso, que en marzo tituló ‘Mi tiempo señorías… ’ Cuando nadie sabía que Pedro Sánchez, el joven resucitado, iba a tomar este título por montera y hoy gobernaría en España.
La noche y la carretera se hicieron para poder huir. Y él lleva muchos kilómetros y muchas camas extrañas en casi cincuenta años, haciendo el paseíllo en todas las ciudades y ante todos sus paisanos. En unos días, cuando extraiga del repertorio uno de sus virtuosos punteos en la corbata del escenario del Recinto Ferial de Almería, el maestro Rosendo dictará un mensaje intencionado, pero indescifrable. Salud y ¡Que Dios reparta suerte!

Luis García Yepes

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