Rey… Constituyente

Subía un buen día el rey moro
desde el Puerto a la Alcazaba
cuando paróse a pensar
en algo que le inquietaba.
En tertulias y corrillos
de este su reino, se hablaba,
con muy gran dedicación,
sobre cosa un tanto extraña
llamada Constitución.
Algo que el rey no lograba
entender en modo alguno
por más que se lo explicaran.
¿Qu’est-ce que c’est?,
preguntó al punto
al chambelán de su casa;
y este miró hacia otro lado
como… ‘llamándose a andanas’;
nadie supo contestarle
y el buen rey se preguntaba:
¿Será la Constitución
aquel librico que daban
mis mentores en la escuela?
¿O aquel vinito dulzón
que me daba la mi ‘tata’
para abrirme el apetito
para abrir mi real gana?
Paróse a pensar el rey
en trama tan mal llevada
y fuese a la wikipedia
por conocer bien la causa.
Aquí consultó despacio
con mucha prudencia y calma
al pronto¡ Rompió a leer!
Y aquesto de le tre a ra…
“rey-cons-ti-tu-yen-do” es
fundar cosa asaz plecara
o también estructurar
elementos de una causa.
El rey, gritó: ¡Ya lo tengo!
Esto no me importa nada
porque mi papá fue rey
y mis abuelos y ‘tátaras’.
¿Qué diablos tengo que ver
yo con esta cosa rara
llamada Constitución?
Si a mi me sobra y me basta
con firmar un real decreto
que por collones se acata.
Y márchose el rey cantando
camino de La Alcazaba.

Alicaído (El morisco deprimido)

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