Los pseudohuevos…

“Hay frases de gran fortuna
y otras desafortunadas”.

Le dijo el rey a un paisano
que junto con él andaba
un buen día de diciembre
desde el Puerto a la Alcazaba.
-¿Porqué decís mi señor
esta frase un tanto extraña?
A lo que el rey contéstole
-Porque he escuchado en la radio
una horrible propaganda
incitando a comprar cerca
del centro de la Almudaina
en lugar de irnos de compras
a ‘Alcampos’ o ‘Torrecardenas’.
Cuando la emiten las ondas
oírla, daño nos causa.
-Y…¿ a qué frase os referís?
dijo el paisano al monarca.
-A una que incita al equívoco
sin definir lo que entraña
con total exactitud,
por lo que a dudar nos manda.
Puesto que hace referencia
sin darnos la pauta exacta
a ‘ los huevos de Manolo ‘.
Y… ¿de qué huevos nos habla?
¿De esos huevos de madera
que para zurcir bastaran
a nuestras diestras abuelas?
¿O a cigotillos de cabra
si es que la cabrilla es macho?…
¿U a ovarios de desovadas
mozas que rezan la espera
de una noble menopausia?.
¿O a criadillas de manso
que nunca cumplió en la plaza?
¿O a ’cojoncillos de mico’
que antaño tanto nombraban
los asiduos parroquianos
de tabernas difamadas?
¿O a las pelotas de fraile
que fuesen tan admiradas
en unos y otros conventos?
¿A qué huevos se refieren?
¿De qué testículos hablan?
¿A qué cojones se nombran?
¿A qué ‘pelotas’ aclaman?
-Yo que sé, dijo el paisano
Más lo que después aclaran
es que un partido político
respalda tamaña hazaña.
Por eso los ’psoeudohuevo’
ya en Almería se llaman.
Y fuese el rey cabizbajo
meditando tal chorrada.

Alicaído (El morisco deprimido)

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