Habitados: viajar y poner banderas

En cualquier parte del mundo, bajo cualquier temperatura, desde cualquier posición económica, en estado de fiebre y de gracia… Observados por fuera, habitados por dentro. Esqueléticos, troncales, revestidos, ausentes, abandonados, por acabar, equipar y revestir… Pensando, los que piensan, ausentes, los que no están. Erigidos de la nada (de elementos muertos), vapuleados mentalmente (lo que no demuestra la mirada). Rutinarias las estancias en los vagones y los pisos que han puesto la bandera. Viajar y poner banderas parece contradictorio. Depende de cuándo, cómo y de qué estemos habitados.

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