Cinco horas con Mario

Trece años después de haber publicado la novela, Miguel Delibes se sentó para trabajar en la adaptación teatral de ‘Cinco horas con Mario’, labor en la que también participaron la directora del espectáculo, Josefina Molina, y el productor, José Sámano. Estrenada en el Teatro Marquina de Madrid en noviembre de 1979, este ya clásico del teatro español del siglo XX fue recibido con una extraordinaria respuesta tanto del público, que agotaba el papel un día tras otro, como de la crítica, que saludó la propuesta con generosidad. Claro es que gran parte de su éxito radicó en el texto del autor vallisoletano, que en aquel momento se encontraba en el cénit de su carrera. A Delibes se le leía en los colegios, sobre todo ‘El camino’ y a veces ‘Las ratas’. Su retrato de Carmen Sotillo, que algunos han tachado de maniqueo, esa mujer de provincias y clase media amarrada a las apariencias y los más rancios convencionalismos sociales de aquella España, caló profundamente en el ánimo del espectador a través de un lenguaje coloquial de un hondo sabor castellano. Pero no hay duda de que fue la defensora del soliloquio sobre la madera, Lola Herrera, quien supo infundir un asombroso halo de realidad a esa viuda en plena tempestad de contrición y reproche.
El papel lo habían rechazado tres actrices principales antes de que ella se vistiera de luto, o sea que con el muerto le tocó el gordo. Tras haber retomado el papel varias veces a lo largo de casi cuarenta años (Natalia Millán se atrevió con un desigual reestreno que giróen 2010), Lola Herrera se despide definitivamente de Carmen y de Mario en esta nueva resurrección de un montaje mítico que se dará en el auditorio de Roquetas de Mar el próximo 15 de diciembre y que ha agotado todas las entradas en su residencia madrileña del Bellas Artes.
Antonio Ruiz

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