Andar agarrados

Va a llegar la hora cero, como si la nave saliera disparada hacia el cielo. Pareado facilón. Se va a acabar un año, e inmediatamente va a iniciarse otro: ellos lo saben, por eso van de cambio con mediana bulla, que es la palabra de los días que ponen al cohete en la pista de salida, o simplemente en la pista de que hayun universo de colores, o solo azul y cromo ¡que ya es algo! donde se cuelgan el sol y la luna. Ya lo constatarán. ¡Cielo santo!
En cierto modo ellos, sin haberse cruzado, pero si observados por el perro, van tarareando (más él que ella) el famoso bolero de Los Panchos, aún vivos: ‘Reloj no marques las horas’ y… lo quieran o no les va a contradecir, llaga un nuevo día y, si Europa se pone de acuerdo, entre el alba y la noche iremos todos acompasados en adelante: los de la tierra del plátano y los de Finisterre. Convenir es eso: andar agarrados.

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