21 de Diciembre. Fin, por, fin

Cántese cual villancico
con la voz bien entonada
que canción es de villanos
cuando en Navidad se cantan.
Bajaba aquel día el rey moro
despacito por la rambla
diciendo adiós a las gentes
pues del papel se marchaba
a encerrarse en esas nubes
que ahora llaman telemáticas…
Cuando encontróse a un amigo
con el que ha tiempo no hablaba
y este, preguntóle presto:
Señor, ¿sabéis en qué acaba
el lío de Cataluña, y toda esta tarambaina
del “prossés” de independencia?
Que son ya doce semanas
las que va durando el caso
si las noticias no engañan.
¿Gobernará el Puigdemont?
¿Será presidenta Ada?
¿Será mandamás Oriol?
¿O doña Inés Arrimadas
se unirá con el Obiols?
¿Ganaran las esteladas?
¿O el gordete del Iceta
se llevará el gato al agua?
¿De alguna de las cien siglas
de coaliciones formadas
saldrá alguno con cabeza
para dominar la causa?
¡Vá usté a saber! Dijo el rey
que no hay quien entienda nada.
Parece que andan formando
entre ellos mil alianzas:
las izquierdas con los centros,
las derechas con los ácratas,
los del centro con los verdes,
y estos con las esteladas.
Total que ni Dios se entera.
¡Señores, siga la danza
de envenenamientos “populis”!
para ver como esto acaba.
Y allá por la Navidad
que ya viene muy cercana
el pueblo decidirá,
porque es el pueblo quien manda.
O… se quedan como están
y aquí no ha pasado nada.
Esto contestó el buen rey
bajando ayer por La Rambla.

Alicaído (El morisco deprimido)

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